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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Feliz día insípido.

Ella incapaz de poder entenderlo. No sabía como se entendía, tal vez debiese haber aprendido el por qué:

 “- Y yo, yo  soy capaz de pintar e inventarme razones para hacer que un día amargo te  sepa un poco más a dulce, y si hay razones no te las cuento, te las grito. Y si gritando sonríes más, entonces, me dejaré la voz, la perderé todas las veces que sea necesario.

Y tú, no buscas las razones para endulzarme un día realmente ácido. Y si existen las razones las evitarás. Sí, perderás la voz  pero no será por tu forma de gritarme que sonría, será por la simple acción de no hablar, de tu frecuente enmudecer.-“

El porqué de preferir evitarlo, su satisfacción o su alivio. ¿ Qué ganaba así ?.

c.

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