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martes, 7 de diciembre de 2010

En dirección prohibida.

A dos segundos de perder la cabeza. A dos segundos de conducir en la dirección más prohibida y pasar de cero a doscientos en menos tiempo del que tardamos al pestañear.
El frío del exterior incapaz de evitar el calor insoportable de la ropa de invierno. La ropa que en realidad quiere sobrar.

La sensación de querer que, si llueve, llueva con ganas. La sensación de saber que el lado bueno de la lluvia es capaz de alejarte de absolutamente todo aquello que no te apetece recordar.La pasión repentina por las películas cuyo final nunca recuerdas.
 

La sensación de querer y evitar querer, la tentación de lo prohibido, la tentación que consigue volverme loca.


C.

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