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sábado, 18 de diciembre de 2010

Sometimes, music talks.


La música me ha prometido que cada lágrima que no deje caer se convertirá en valor. Dice que si mis pies no pueden más dejaré de pisar el suelo para empezar a volar, que una vez volando seré más fuerte que todo el daño y que todo eso que odio. Me ha contado que cuanto más consiga expresar, cuando más grite sin abrir la boca y sobretodo cuanto más sea capaz de llorar sin dejar de volar, más fuerte seré.

Después, tras convencerme, me ha hecho gritar sin borrar la sonrisa, gritar cuanto odio odiar esto y gritar las razones por las que puedo gritar riendo, los hechos que de verdad valen la pena, los que me deben ayudar a conseguir no pisar el suelo. Dice que el día más importante será ese en el que llore de verdad, el día que llore con ganas por ser capaz de dejar de imaginar que vuelo y consiga verme volar, dice que lloraré al no creer lo que estaré viendo.

Con los pies ensangrentados, tras tres horas de no parar,  me ha hecho caer al suelo, pero caí tan lentamente que no me hice daño.
No podía preguntarle el porqué de todo esto, cuando he intentado preguntarle ha dejado de hablar. Y a pesar de todo, caí sonriendo.
 
Mis pies me han dejado volar, ha sido tan facil como contárselo a la música.

C.

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