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viernes, 23 de diciembre de 2011

Dear Santa...

Querido Santa, 
hoy me siento como todas aquellas veces me sentaba a escribirte aquella carta que me llenaba de ilusión, ilusión que conservo cada nueva Navidad desde hace 18 años.
Escribo para recordarte que ellos deben ser los protagonistas de ese magnífico día. Para recordarte que su ilusión debe de ser lo más importante, tan grande que sus sonrisas deben llevar como título la palabra "esperanza". Que las expresiones de su caras se puedan definir como inexplicables y que sus ojos hablen por ellos. Escribo para recordarte como se siente un niño cuando recibe un regalo de alguien como tú, especialmente, aquel que no está acostumbrado a encontrar un árbol repleto de regalos la mañana de Navidad. 
Recuérdales que estás ahí aunque eso suponga no acordarte de aquellos que te tienen más presente. Regálales un sueño. Enmarca su felicidad de una manera tan fuerte que no la puedan perder nunca.
En cuanto a mí, 
esta Navidad será diferente, y por ello, todo lo que quiero es seguir manteniendo los ojos tan abiertos para que ningún recuerdo alcance esa llamada "nostalgia". Permíteme el capricho de pensar que todo es una orgullosa victoria. Recuérdame aquello inolvidable, haz que esté conmigo por siempre y para siempre como algo que guardar y regálale una profunda reflexión con análisis completo de situaciones, de recuerdos, de momentos únicos. Que la palabra "familia"  y la palabra "amistad" permanezcan a mi lado con un significado pleno a pesar de las distancias y que allí arriba brille su estrella como de costumbre.
Por último, recuerda aquello que siempre incluía aquella larga carta: que consiga que me despierte pensando que lo mejor del día ha sido su presencia y que sin hablar me diga que he conseguido convertirme en lo mejor del suyo simplemente siendo quien soy. Que consiga que no necesite más. Que consiga ser de verdad.
Feliz Navidad.


Clo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Cierralosojosyavanza.




Corrientes, corrientes que se desvían y tal vez tarden vidas en volver a chocar. Nadie dijo que fuese fácil. Nadie me avisó del atasco con el que me tropezaría antes de conseguir cruzar con el semáforo al rojo vivo.
Y es que es enorme la fuerza que hace falta. Fuerza para ser capaz de gritarlo a voces, comerte la vida a cachitos y llenar tus maletas con lo único que vale y con el “hasta pronto” de aquellos que por días, meses o años que pasen seguirás echando de menos, de despedirte de aquellos momentos e historias alucinantes, tan sumamente intensas y fuertes que ahora son de piedra, inmovibles, pero, o todo se mueve o todo se para y no habrá forma alguna de salir.

Supongo, que la fuerza nace de saber que no es “adiós” la forma en la que decidiste despedirte, pues no se puede decir “adiós” a lo más increible de tu vida. Nace de cada golpe y de escupir a la cara a aquello que no supo más que molestar, a las mentiras que no supiste soportar y a todos aquellos que intentaron hacerse con tus ganas de ser tú.

Una vez que cruzas, cuando todo está conseguido, es el momento de limitarse a correr hacia eso que tenga la potencia de ser un fuerte paracaídas para mantenerte arriba y prohibirte caer. Hacia aquel sitio esperado, tu sitio o, tal vez, el principio de tu búsqueda.
Vive como tú decidas, pero, se siempre protagonista de tu vida: CIERRA LOS OJOS Y AVANZA.

-           - Lo verdaderamente importante quedará conmigo por siempre, para siempre.

     Clo.

jueves, 25 de agosto de 2011

Historias.


Querrá escaparse y dejar a un lado la multitud. Saldrá de casa con los labios rojo pasión y caminará sola a un ritmo ligero con la música a reventar en sus oídos y su cámara colgada del cuello para no perder ningún detalle. Reirá por las pequeñas cosas que tanto le encantan, por los gestos de la gente o por las cosas que nadie observa. Parará a escuchar a los músicos por la calle y aplaudirá cuando terminen, no hay cosa que más odie que la gente que deja la propina y no se para a escuchar. Tras el café habitual pasará por ese lugar sin poder evitar el brillo de sus ojos al observar el parqué a través de los cristales y bajará el sonido de la música diez segundos para escuchar el ruido de los pasos sobre él. Abrirá los ojos a la vez que la puerta y no tendrá más que recogerse el pelo y dejar que su cuerpo hable. Una hora, dos o doscientas cincuenta nunca serán suficientes.

Al salir, volverá a recuperar el paso ligero para poder continuar con una rutina maravillosa  que consista en hacer lo que le venga en gana, rutina que tendrá lugar en el sitio que más le apetezca estar: New York, París, California o incluso el lugar más peculiar de Australia.

Mirará el reloj cada dos por tres porque sabrá que a las nueve y cuatro minutos pasará a buscarla. Será él porque las horas llegarán a parecerse a milésimas de segundo, porque parecerá imposible dejar de hablar. Será él porque estará completamente acostumbrada a un “buenos días princesa” y a un “descansa mi amor”. Y porque estará segura de que al mirar su teléfono móvil tendrá algo que leer, algo que no siempre acabará con un “te quiero” porque ambos sabrían que es una valiosa palabra como para acabar diciéndola por costumbre. Se sentirá intrigada por saber cómo será el día que le espera, al igual que entusiasmada por hacer que su día sea el mejor de todos. Nunca sentirá menos que ayer sino que siempre será menos que mañana y tendrá confianza plena en un equilibrio que no sabe de “cincuentas por ciento” sino que habla de “cien por cien”.

Habrá trabajo, claro que sí. Habrá tiempo para todo, para los amigos, la familia, para el mejor de los amores y sobre todo para ser completamente quien es, para su mundo, ese mundo que construye y que la tiene enamorada.
No existirá mejor forma de empezar un día de su historia. O tal vez la historia se repita día tras día.

Puede que ella sea una experta en sueños pero, ¿Quién no escribe su historia? 
Never ever give up.

Cdf.

martes, 2 de agosto de 2011

Never give up.



He vuelto, llegué el 27, pero realmente no había tenido tiempo de pararme a pensar. El caos mental me lo impedía, era tan inmensamente grande que no era capaz de escribir ni una sola palabra.
Si, cumplí todo lo que me propuse, empecé a plantearme mil cosas que tenía pendientes, nunca es tarde. Pude elegir el destino de mis estudios, lejos, perderé de vista a muchos y echaré de menos a unos cuantos más. Allí reí mil veces, lloré como la que más y lo más importante de todo, descubrí ese algo, el algo que sabía que me esperaba, una de las cosas que más me hizo cambiar o tal vez, despertar.

Vuelvo sonriente, y egoísta, ese era mi mayor objetivo, ser egoísta por una vez en la vida, un objetivo cumplido, ¡Me encanta!
Traigo una maleta que fue con 7kg y ha vuelto con 20, perfecto… pero no, no es eso lo más importante. Traigo miles de escenas, fotos, recuerdos, lugares, momentos, personas.

Ellos me acompañaron en los mejores de los días, me cuidaron los primeros que no los pasé nada bien, fiebre. Ella me subía el sándwich a mi habitación y nunca renegó por pasar día y medio de vacaciones en un hotel, entre cuatro paredes. Necesitábamos esto para echarnos más de menos aun cuando cada una tome su camino y para unirnos más cada vez que nos volvamos a ver. Con ella conocí muchos de esos lugares, compartí las mejores de las escenas y conocí a las mejores de las personas. Me pintó la sonrisa cuando me llegaron las malas noticias y orgullosa he de decir que lo consiguió, gracias por cuidarme, por hacer de enfermera y por no sonreír hasta que no sonreí yo: Gracia, te quiero.

En cuanto a objetivos… si, esta aventura fue mi única motivación en todo el año, mis ganas para poder concentrarme en Selectividad cuando todo me lo impedía. Sabía que habría algo, alguien o tal vez miles de “alguien” que me aportarían algo importante:
Manchester, Londres, Scarborough, Whitby, Huddersfield, York y Edimburgo, lugares que llevan iniciales escritas (Germans, Alex, Ferran, Edu, Kevin, Anna, Steve, Magdalena, Sidney, Carmen, Inma, Giovanna, Paloma, Tilly, Andrea, Meg, Keith, Ann,…), iniciales de las cuales me llevo un trocito de cada una.

Necesitaba respirar y lo conseguí, necesitaba salir sola y lo hice, pero lo más importante necesitaba hacerme ver a mí misma, despertarme, quitarme la venda que tanto tiempo me nublaba la vista. Lo conseguí, lo consiguió.
Apareció sin más, no pensé que fuese importante, no notó nada y sin querer lo cambió todo. Fue ese “algo”, ese “alguien”, cosa que comprendí cuando ya no iba a volver.
Esos, fueron esos los días en los que ella me dijo: “hacía tiempo que no te veía reír de esa forma”. Fueron los días que cambiaron Londres, los que no permitirán que piense en esa ciudad sin pensar en quien apareció de golpe y se limitó a sonreír.

England+Scotland 2011, increíble, inexplicable.
Claudia de Gea.

jueves, 30 de junio de 2011

Palabras efecto cosquillas.


Las palabras que hoy escribo no salen de mi garganta. Estas palabras salen de lo más profundo de sus ganas de ver al mundo sonreír.
Consigue que no falte ni un solo matiz, construye una sonrisa perfecta, sin errores y, aunque tus ojos indiquen lo contrario y tus ganas se rindan siempre está ahí hablando y diciendo tanto a la vez que solo quieres cerrarle la boca.
Le quiero…

“ Es misión imposible que pueda encontrar algo parecido. Así que, llega el momento de pasar página, la vida es un libro, cada capítulo está escrito por ti y en cada página habrá algo nuevo, alguien nuevo o inesperado cielo.
Te aviso y avisas a tus papás: desapareces un día de tu casa, comes conmigo y sales. Así que trae ropa y te preparas en mis casa, TE VOY A TENER TODO EL JODIDO DÍA SONRIENDO. I WANT YOU TO SMILE PRINCESS.”

… le quiero demasiado.

Clo.


sábado, 18 de junio de 2011

Pathetic.

De tanto hablar le mordieron  las palabras.
Escuché que pasó de ser el payaso a ser la broma, la broma que tantas veces criticó. Pasó de decir "me gusta esto" a ser todo lo contrario. De divertirse con la multitud a divertirse con un círculo pequeño, ridículo. A dar sensación de apresuración o búsqueda de "lo que sea". Escuché que le tachaban de "raro"e "irreconocible".




Y yo, esta vez, me limito a no opinar. Que se me hielen antes los labios.


Clo.





miércoles, 15 de junio de 2011

Contando segundos.

Después de tanto tiempo podría escribir tantas cosas....

La vida da vueltas y cuando ayer contabas victorias hoy cuentas derrotas y viceversa. 
Definitivamente, este no ha sido un año fácil, para nada fácil. Demasiadas rutas que decidir, decisiones que tomar, etapas que cerrar, luchas, sonrisas que pactar y lágrimas que secar.

Creo que anoche comenzó mi nueva vida. Me limité a guardar los apuntes de Selectividad que inundaban mi habitación y a guardar ciertos detalles en los que no había tenido tiempo de pensar y que tampoco tenía pensado apartar de mi vista. Tenía que hacerlo y creo que ayer fue el día en el que más pude levantar la mirada y decir: es hoy. 
Pensaba que mi nueva vida comenzaba el día 4, pero todo se ha adelantado y tengo que decir que me encanta. Me encanta tener las ideas tan claras así, de repente, en tres minutos. 
Es esa sensación en la que algo te dice " hoy lo entiendo" y por un momento piensas en tí, en como eres y en qué mereces como recompensa de tu esfuerzo en todos los sentidos, en todos los ámbitos.En qué y cómo eres, en qué y cómo has sido, y realmente no hay nada que me diga "para, espera, aguanta", todo lo contrario, todo me dice que me mueva, que siga, y que todo está mejor así. Así pues, creo que hoy puedo decir más convencida que nunca que me encanta como he sido,¿Prepotente? Para nada,  no es ese tipo de "me encanta" al que hago referencia.

El día 4 es mi día, me voy, por fin me voy. Inglaterra de arriba abajo, de Norte a Sur. Y se con certeza que no voy a pensar en nadie más, ni en libros, ni en todo lo que me reprime. Después de este año creo que me toca vivir, que cuando das el noventa y nueve por ciento de tus ganas la vida te debe devolver como mínimo el setenta y tres, y sí, creo que viviré momentos como para compensar mi esfuerzo o al menos eso espero.
Y se por mí y por nadie más que cuando vuelva no me va a importar nada de lo que ahora puede hacerme un mínimo rasguño o dolor de cabeza y no habrán cambios que valgan, en ninguno de los sentidos.

Así, Selectividad hecha y etapas aparcadas  la única por la que debo preocuparme es esa que me ha ayudado a gritar sin hablar, la única que se merece mis lágrimas y mis sonrisas, pues será difícil sacar de mi vida la danza después de toda una vida, y con ella el piano.
Los estudios, pues sí, tenía ganas de perderlos de vista, y el resto de etapas no merecen ni un suspiro, sino cada vez más ganas de reir.

Hoy y a partir de hoy puedo decir a gritos que voy a disfrutar todo y más, que no hay cosa más importante ahora mismo que ellos, y por supuesto, egoísta pero cierto, no hay nada que deba preocuparme más hoy que yo misma, porque cuando se da el noventa y nueve, la vida te debe devolver al menos el setenta y tres.

- Vive hoy lo que no pudiste vivir ayer-.

Clo.

domingo, 12 de junio de 2011

Solo uno más

Un exámen más de Selectividad y retomaré el Blogger de nuevo.
¡Qué ganas de terminar!
Claudia.

domingo, 29 de mayo de 2011

Say hello, to goodbye.




Acabaron los exámenes y por suerte el esfuerzo ha venido acompañado de unos buenos resultados, de esos que te alegran una semana de Norte a Sur. Tal vez, ahora solo debería pensar en selectividad, en estar bien concentrada pero no es así.
Y no le debo a nadie más la alegría de estos días, únicamente a ellos: mamá, papá, Aron, Alicia y a la "tontadelculo" de Gracia. Y nadie más se merece las gracias. Me gustaría poder dártelas a tí también, pero realmente, no las mereces. 
Además, aquel sitio donde suelo esconderme y gritar últimamente solo consigue desanimarme.
Supongo que será normal, que de vez en cuando no sale el sol de golpe y cuando está a punto de salir a pintarte la sonrisa comienza a llover tan fuerte que la lluvia consigue borrarla hasta no dejar nada.

A veces me pregunto si realmente es importante compartir con los que más quieres tu felicidad, tus momentos. Al menos para mí no hay cosa mejor, pero, me asusta saber que solo los que realmente te quieren estarán dispuestos a compartirlos y a potenciar tu alegría porque si fuese así tú no estarías en el pack. 
Me cuesta entender los motivos, tanto, que empiezo a pensar que no los hay, que ya no queda más que mis discursos de "abre los ojos, date cuenta", que lo que para mí es todo, para tí es un pequeño algo, que está ahí, pero si no lo sientes da igual. Y esque cuando aquello que llamamos algo desaparece solo queda ese algo llamado nada.

Impotencia, creo que esa es la palabra. La impotencia de saber que cuando des el cien por cien recibirás el cuarenta y cinco, que tu forma de preocuparte es únicamente tuya, y que no recibirás la misma preocupación hacia tí. Saber que dependes de un alguien, de un algo, de unos momentos y que para otros solo SUS momentos son lo que cuentan. Porque eres incapaz de decir "me voy" sin derrumbarte, y que otros vendrán sonriendo con los ojos llenos de seguridad para decirte "¡me voy!" sin preocupación, sin importancias y es entonces cuando pienso que cuando para tí el tiempo hace que todo crezca, madure, que todo sea sólido, importante, imprescindible, para otros lo hace ridículo, invisible, enano. 
Es horrible ver como alguien no es claro, como te piden algo a gritos y sin despegar los labios.

Tal vez, sea hora de pensar en mí, en qué merezco de los demás, en qué me he ganado todo este tiempo. Tal vez, sea el momento de llorar, de explotar para mañana poder decir: soy fuerte. Pues mis discursos viven con la esperanza de respuestas, de ser tomados en serio, valorados, pero la esperanza desaparece y comienza a saludar al adiós.

-Necesito que mis discursos no duren un día, que mis discursos le rebienten tanto los oídos que derrepente se le abran los ojos, que se ponga en situación desesperante, y que si alguna vez no soy yo la que sujete su mano tenga que escribirle estos discursos a alguien, 
para ver, para dejar de ser ciego, para sentir, y para sentir que otros ya no sienten.-

Clo.

domingo, 1 de mayo de 2011

Keep Breathing.

Anoche no podía dormir y decidí escribir. Así, con la luz de la lamparita de la mesita de noche, un boli y el libro de historia para  apoyarme poder estar más cómoda al escribir. Cuando miré la hora eran las cinco de la mañana. La verdad, mereció la pena.




En fin, I keep breathing.
C.

sábado, 30 de abril de 2011

Breathe.


Hoy sí, demasiada presión, tensión, mal humor, y mal ambiente.
¿Por qué lo que para algunos es tanto para otros no es tan importante? ¿Por qué cuando queremos hacer que las cosas sean los más fáciles posible, sencillas, y apropiadas nadie lo tiene en cuenta? ¿Cuántas veces decimos “no” y lo necesitamos tanto que no pasa medio día y ya ha salido un “sí” de nuestra boca? ¿Cuántas veces tenemos la esperanza de que esta vez será diferente y somos conscientes de que nos estamos auto engañando? ¿Por qué algunos prefieren ir a lo fácil? ¿Por qué adiós antes de ser el primero en decir hola?

Digamos que es simplemente un mal día, de biblioteca en biblioteca y problema tras otro.
En fin, siempre se agradece que te hagan todo más fácil, supongo que no lo tenemos en cuenta hasta que lo echamos en falta, hasta que lo necesitamos.

Mañana será otro día y espero que diferente.

Clau.

viernes, 22 de abril de 2011

¿Hola? ¡No despiertes nunca!


Hoy me desperté pensativa. Esta semana ha sido especial, demasiadas preguntas, demasiados interrogantes y como siempre demasiado: ¡DESPIERTA!

Es horrible, ¿Qué tiene de malo tener expectativas? ¿Es tan malo querer hacer demasiadas cosas? ¿Querer vivir fuera de unos límites?
Personalmente, no lo creo, creo que es genial y veo absurdo que el mundo siga diciendo eso de: “despierta, esto es la vida”, ¿Hola? ¡Claro que es la vida!, por eso mismo es necesario que la vivas.
Ella, alguien muy importante para mi, suele llamarme “cheeky monkey”. Dice que ese término me define perfectamente, que soy un trasto y que no puedo dejar de darle vueltas al coco. Es la misma persona que lleva todo el curso motivándome y la misma que me ha organizado un viaje para recorrer UK.

Desde bien pequeña he tenido mis pensamientos muy claros, aunque he sido tan clara como indecisa. Siempre he tenido mil cosas en mente y cosas que no veo tan cerca pero que nunca negaré que estén por llegar.

¿Mi futuro? Pues se decide este año, y espero que así sea, pues el esfuerzo no es pequeño. ¿Dónde ir? Pues todos pretenden quedarse lo más cerca posible y yo quiero salir de aquí cuanto antes. ¡Claro que necesito a mi familia, amigos…! Pero querer vivir no significa que no les eche de menos. ¿Soy rara yo? ¿Es el mundo? Si elijo esa carrera tal vez queden atrás mil cosas por hacer.

Siempre quise pasar una temporada fuera: ¿New York? ¿California? ¿Canadá? Terminar algo que tengo pendiente y que me persigue desde que empecé a caminar. Siempre culparé a Disney y a las películas americanas de esos “romances” de instituto y baile de fin de curso que siempre quise vivir.
Muchos sueños ya están rotos porque nadie me dio la oportunidad de cumplirlos, tiene gracia pero cualquier amante de la danza alguna vez habrá soñado con entrar a la universidad de “Julliard” un día cualquiera ¿O no? Siempre me quedará tomar un Starbucks en la entrada cuando viva en New York. Simplemente, ¿Qué periodista no ha soñado con escribir para New York Times? Suena absurdo,¿Verdad? Por eso mismo me encanta.

En fin, seguiré siendo yo y si la suerte me acompaña trataré de elegir bien.
Ahora puedes reírte de mi forma de ver la vida, pero yo me reiré de ti cuando la esté viviendo o al menos, una parte de todo lo que quiero vivir:

-¿Hola? ¡No despiertes nunca! 


Claudia de Gea.

martes, 5 de abril de 2011

Tres. 06.04.08

A veces, los momentos insignificantes, a los que no prestamos atención, pasan a ser los más importantes del mundo.
Aquel día del aula de música, bailando aquel ridículo baile y con aquel insoportable profesor se convirtió en el momento más especial del universo.
Fue ese el momento en el que él llegó, aquel chico tan tímido y tal vez, confuso por los cambios que le rodeaban. Desde aquel día, a ella siempre le llamaron la atención sus ojos, tan marcados que parecían perfectamente perfilados. Tímida como ella sola, e inseguro como el mismo, ambos se pasaban los días cruzando sonrisas, hasta aquel día en el que comenzaron a hablar. Pues sí, hablaban tanto que las horas parecían volar.
Él, se dedicaba a hacerla rabiar, a llamarla pija insoportable y a buscar su lado más borde, pero nunca dejó de cuidarla.
Un día, le llevó escrita la canción que escribiría su historia, eran dos niños que jamás se imaginaron que iban a crecer juntos. Parece mentira pero, así fue. Surgieron cambios que distanciaron bastante su amistad, su historia. Ella tomó otro rumbo,  pero no fue por mucho tiempo, solo sirvió para hacer su historia más fuerte.

La vida no se comportó del todo bien con él, le jugó una mala pasada, lo suficientemente grande como para hacerle ver a ella que él era de lo más importante que tenía. Así, ella abandonó el camino que había tomado, y se dedicó en cuerpo y alma a él. Sus caminos se habían cruzado por casualidad  pero parecía que él tenía que marcharse. Entre lágrimas, ella, fue víctima del mejor de los abrazos, de esos abrazos en los que te das cuenta de por quien debes luchar, y fue este el que le hizo darse cuenta de quien había ocupado su mitad desde el día de aquella ridícula clase.

Una tarde, él, entusiasmado, le dijo que no se marchaba, ella lloraba a más no poder, tras un golpe fuerte, iban a poder recuperar el tiempo perdido. Siempre quiso ayudarle, si él estaba mal, ella no estaba mucho mejor, e intentó cuidarle lo mejor que sabía.
Poco después, empezaron una bonita historia, una historia en la que los malos momentos solo sirvieron para reforzar los buenos. Crecieron juntos, compartieron todo.

Ahora, me encanta ver su sonrisa y saber que yo formo parte de ella, me encanta saber que piensa con una mirada, me encanta la pequita de su nariz que resalta más cuando llega el verano y coge color. Amo, despertarme a su lado y que esté acurrucado conmigo, que me mate a cosquillas hasta hacerme enfadar. Que se asuste cuando me muevo durmiendo y que me deje pintarrajear su tripa. Me encanta cuando intenta poner cara de enfado y acaba sonriendo. Los días en los que se pone mi perfume favorito y soy incapaz de separarme de su cuello, sus besos dulces, su forma de cuidarme y saber que a pesar de los errores daríamos todo el uno por el otro.
De esta historia, se cumplen hoy tres preciosos años que no cambiaría por nada, los tres años más bonitos del mundo.
Mil gracias por cruzarte en mi camino, por aparecer derrepente, y decidir quedarte a mi lado. Te quiero:

- La niña del aula de música.
                                                                                       
                                    

lunes, 14 de marzo de 2011

Stand by.

A estas alturas ya cuento los días, necesito una buena dosis de relax y de tiempo para mí.
Hasta entonces, la cámara está de vacaciones y el blogger mucho más, los exámenes no me inspiran precisamente.

Cuento los días que quedan para que el sol se deje ver y para acabar tostada en la playa. Para que ella venga y disfrute conmigo de un tiempo de relax, para nostoras.
Hasta entonces. 

C.

miércoles, 9 de marzo de 2011

No time for anything.


I have no time for anything else, I'm completely surrounded by books and exams.

Therefore, nothing about writting or photography until the storm passes.





C.

lunes, 28 de febrero de 2011

Take care.




Dicen que no puede esperar más, que cuenta los minutos para dejar este sitio, que cambia de vida. Y es que yo saldría corriendo para ganar tiempo fuera de aquí.

“…Querido tú, dicen que te marchas por un tiempo, que es realmente lo que quieres. Nunca es tarde para saltar a la vida que cada uno quiere para sí.
Dicen, que todo te irá bien, que eres tan fuerte no tienes miedo a equivocarte, a confundirte. Que conseguirás ser todo lo que quieras ser, y que confías tanto en ti mismo que nadie jamás será capaz de vendarte los ojos. Cuentan, que eres capaz de diseñar sonrisas con lágrimas y que tu nombre nunca suena a triste.
 
Al menos, prométele que siempre tendrá mil nombres menos el suyo, que seguirás llamándole todas esas cosas que le hacen rabiar. Que no te olvidarás de su cara de rabieta. Prométele que nadie te cambiará nunca, que serás siempre tú. Que le echarás de menos aunque sea solo un poquito. Que tus nuncas seguirán siendo siempres. Que seguirás siendo igual de cabezota. Que te pintarás tú futuro tal y como lo quieras pero siempre con cuidado. Que las películas de miedo y los chupa chups llevarán su nombre y que nieve, llueva, o truene la lluvia siempre le recordará a ti. Que no te olvidarás de que la cerveza puede sentarte mal a veces ni de que hablar hasta las tantas es adictivo, que mantendrás tus manías. Prométele que guardarás su confianza, y que nunca seréis extraños. Prométele que no le olvidarás...”

Dicen, que le echarán de menos más de lo que pueda llegar a pensar. 

C.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Bla, bla, bla.

Basta de palabrería.
Siempre he sido de las que cuando despegan sus labios, tienen algo que decir.
De nada sirve hablar por hablar.

C.

lunes, 17 de enero de 2011

You made me like this.

Situaciones desesperantes, con agonía por dentro e impotencia para decorar.
Ganas, muchas ganas de gritarle al mundo que me escuche que abra los ojos, ponga los cinco sentidos y me grite más fuerte que yo a él que se lo que quiero, que estoy en lo correcto, que nada irá mal.

Agonía, recuerdos y nostalgia que me provocan las ganas de salir corriendo hasta que no pueda más, hasta que caiga al suelo dormida y que, cuando abra los ojos todo sea el maldito miedo al recuerdo.
Que el mundo entienda mi mente ligeramente sencilla y sea capaz de pensar por un segundo que me desgarro por mantener todo lo que me importa y que me mata pensar en el maldito miedo del recuerdo que es mejor no recordar. Aquel que me quemó por dentro y que hace que saboree las cenizas de vez en cuando.
Un mundo que comprenda las situaciones que me rodean ahora mismo, que quiera para mi de todo, de todo menos calentamientos de cabeza.

Retos, que nadie podrá evitar en la vida. Personas que no lograrán cambiarme. Cambios en mi vida que aparecen solos, cambios para nada transparentes. Sentimientos que jamás desaparecerán de mi lado. Cosas que solo yo se y que mi mundo debe comprender.

TÚ ERES MI MUNDO.

C.

martes, 11 de enero de 2011

Aprenderé a morderme la lengua.

Se acercó con la mejor intención del mundo entero, con los ojos brillantes de alegría y con un cartel enorme que decía: "Te echaba de menos."

¿Y yo? Maldita boca. En realidad, solo trataba de explicarle que también le echaba en falta, pero el nudo de tiempo atrás me hizo hablar demasiado, decir cosas que en realidad no sentía. ¿Por qué no pude pensar que no te mereces ni el mínimo desprecio? ¿Por qué no pensé en toda la vida que me da verte feliz? ¿Por qué te hice decir que ella nunca va a volver?

A pesar de todo, me abrazó para despedirse.
Pediré mil perdones y te daré las gracias por saber lo que soy para ti, pero, no sin antes hacerte ver lo que eres para mí.

C.