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sábado, 30 de abril de 2011

Breathe.


Hoy sí, demasiada presión, tensión, mal humor, y mal ambiente.
¿Por qué lo que para algunos es tanto para otros no es tan importante? ¿Por qué cuando queremos hacer que las cosas sean los más fáciles posible, sencillas, y apropiadas nadie lo tiene en cuenta? ¿Cuántas veces decimos “no” y lo necesitamos tanto que no pasa medio día y ya ha salido un “sí” de nuestra boca? ¿Cuántas veces tenemos la esperanza de que esta vez será diferente y somos conscientes de que nos estamos auto engañando? ¿Por qué algunos prefieren ir a lo fácil? ¿Por qué adiós antes de ser el primero en decir hola?

Digamos que es simplemente un mal día, de biblioteca en biblioteca y problema tras otro.
En fin, siempre se agradece que te hagan todo más fácil, supongo que no lo tenemos en cuenta hasta que lo echamos en falta, hasta que lo necesitamos.

Mañana será otro día y espero que diferente.

Clau.

viernes, 22 de abril de 2011

¿Hola? ¡No despiertes nunca!


Hoy me desperté pensativa. Esta semana ha sido especial, demasiadas preguntas, demasiados interrogantes y como siempre demasiado: ¡DESPIERTA!

Es horrible, ¿Qué tiene de malo tener expectativas? ¿Es tan malo querer hacer demasiadas cosas? ¿Querer vivir fuera de unos límites?
Personalmente, no lo creo, creo que es genial y veo absurdo que el mundo siga diciendo eso de: “despierta, esto es la vida”, ¿Hola? ¡Claro que es la vida!, por eso mismo es necesario que la vivas.
Ella, alguien muy importante para mi, suele llamarme “cheeky monkey”. Dice que ese término me define perfectamente, que soy un trasto y que no puedo dejar de darle vueltas al coco. Es la misma persona que lleva todo el curso motivándome y la misma que me ha organizado un viaje para recorrer UK.

Desde bien pequeña he tenido mis pensamientos muy claros, aunque he sido tan clara como indecisa. Siempre he tenido mil cosas en mente y cosas que no veo tan cerca pero que nunca negaré que estén por llegar.

¿Mi futuro? Pues se decide este año, y espero que así sea, pues el esfuerzo no es pequeño. ¿Dónde ir? Pues todos pretenden quedarse lo más cerca posible y yo quiero salir de aquí cuanto antes. ¡Claro que necesito a mi familia, amigos…! Pero querer vivir no significa que no les eche de menos. ¿Soy rara yo? ¿Es el mundo? Si elijo esa carrera tal vez queden atrás mil cosas por hacer.

Siempre quise pasar una temporada fuera: ¿New York? ¿California? ¿Canadá? Terminar algo que tengo pendiente y que me persigue desde que empecé a caminar. Siempre culparé a Disney y a las películas americanas de esos “romances” de instituto y baile de fin de curso que siempre quise vivir.
Muchos sueños ya están rotos porque nadie me dio la oportunidad de cumplirlos, tiene gracia pero cualquier amante de la danza alguna vez habrá soñado con entrar a la universidad de “Julliard” un día cualquiera ¿O no? Siempre me quedará tomar un Starbucks en la entrada cuando viva en New York. Simplemente, ¿Qué periodista no ha soñado con escribir para New York Times? Suena absurdo,¿Verdad? Por eso mismo me encanta.

En fin, seguiré siendo yo y si la suerte me acompaña trataré de elegir bien.
Ahora puedes reírte de mi forma de ver la vida, pero yo me reiré de ti cuando la esté viviendo o al menos, una parte de todo lo que quiero vivir:

-¿Hola? ¡No despiertes nunca! 


Claudia de Gea.

martes, 5 de abril de 2011

Tres. 06.04.08

A veces, los momentos insignificantes, a los que no prestamos atención, pasan a ser los más importantes del mundo.
Aquel día del aula de música, bailando aquel ridículo baile y con aquel insoportable profesor se convirtió en el momento más especial del universo.
Fue ese el momento en el que él llegó, aquel chico tan tímido y tal vez, confuso por los cambios que le rodeaban. Desde aquel día, a ella siempre le llamaron la atención sus ojos, tan marcados que parecían perfectamente perfilados. Tímida como ella sola, e inseguro como el mismo, ambos se pasaban los días cruzando sonrisas, hasta aquel día en el que comenzaron a hablar. Pues sí, hablaban tanto que las horas parecían volar.
Él, se dedicaba a hacerla rabiar, a llamarla pija insoportable y a buscar su lado más borde, pero nunca dejó de cuidarla.
Un día, le llevó escrita la canción que escribiría su historia, eran dos niños que jamás se imaginaron que iban a crecer juntos. Parece mentira pero, así fue. Surgieron cambios que distanciaron bastante su amistad, su historia. Ella tomó otro rumbo,  pero no fue por mucho tiempo, solo sirvió para hacer su historia más fuerte.

La vida no se comportó del todo bien con él, le jugó una mala pasada, lo suficientemente grande como para hacerle ver a ella que él era de lo más importante que tenía. Así, ella abandonó el camino que había tomado, y se dedicó en cuerpo y alma a él. Sus caminos se habían cruzado por casualidad  pero parecía que él tenía que marcharse. Entre lágrimas, ella, fue víctima del mejor de los abrazos, de esos abrazos en los que te das cuenta de por quien debes luchar, y fue este el que le hizo darse cuenta de quien había ocupado su mitad desde el día de aquella ridícula clase.

Una tarde, él, entusiasmado, le dijo que no se marchaba, ella lloraba a más no poder, tras un golpe fuerte, iban a poder recuperar el tiempo perdido. Siempre quiso ayudarle, si él estaba mal, ella no estaba mucho mejor, e intentó cuidarle lo mejor que sabía.
Poco después, empezaron una bonita historia, una historia en la que los malos momentos solo sirvieron para reforzar los buenos. Crecieron juntos, compartieron todo.

Ahora, me encanta ver su sonrisa y saber que yo formo parte de ella, me encanta saber que piensa con una mirada, me encanta la pequita de su nariz que resalta más cuando llega el verano y coge color. Amo, despertarme a su lado y que esté acurrucado conmigo, que me mate a cosquillas hasta hacerme enfadar. Que se asuste cuando me muevo durmiendo y que me deje pintarrajear su tripa. Me encanta cuando intenta poner cara de enfado y acaba sonriendo. Los días en los que se pone mi perfume favorito y soy incapaz de separarme de su cuello, sus besos dulces, su forma de cuidarme y saber que a pesar de los errores daríamos todo el uno por el otro.
De esta historia, se cumplen hoy tres preciosos años que no cambiaría por nada, los tres años más bonitos del mundo.
Mil gracias por cruzarte en mi camino, por aparecer derrepente, y decidir quedarte a mi lado. Te quiero:

- La niña del aula de música.