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viernes, 23 de diciembre de 2011

Dear Santa...

Querido Santa, 
hoy me siento como todas aquellas veces me sentaba a escribirte aquella carta que me llenaba de ilusión, ilusión que conservo cada nueva Navidad desde hace 18 años.
Escribo para recordarte que ellos deben ser los protagonistas de ese magnífico día. Para recordarte que su ilusión debe de ser lo más importante, tan grande que sus sonrisas deben llevar como título la palabra "esperanza". Que las expresiones de su caras se puedan definir como inexplicables y que sus ojos hablen por ellos. Escribo para recordarte como se siente un niño cuando recibe un regalo de alguien como tú, especialmente, aquel que no está acostumbrado a encontrar un árbol repleto de regalos la mañana de Navidad. 
Recuérdales que estás ahí aunque eso suponga no acordarte de aquellos que te tienen más presente. Regálales un sueño. Enmarca su felicidad de una manera tan fuerte que no la puedan perder nunca.
En cuanto a mí, 
esta Navidad será diferente, y por ello, todo lo que quiero es seguir manteniendo los ojos tan abiertos para que ningún recuerdo alcance esa llamada "nostalgia". Permíteme el capricho de pensar que todo es una orgullosa victoria. Recuérdame aquello inolvidable, haz que esté conmigo por siempre y para siempre como algo que guardar y regálale una profunda reflexión con análisis completo de situaciones, de recuerdos, de momentos únicos. Que la palabra "familia"  y la palabra "amistad" permanezcan a mi lado con un significado pleno a pesar de las distancias y que allí arriba brille su estrella como de costumbre.
Por último, recuerda aquello que siempre incluía aquella larga carta: que consiga que me despierte pensando que lo mejor del día ha sido su presencia y que sin hablar me diga que he conseguido convertirme en lo mejor del suyo simplemente siendo quien soy. Que consiga que no necesite más. Que consiga ser de verdad.
Feliz Navidad.


Clo.